Lo siento

Eres perfecto y yo explosiva

y tu calma sólo encuentra mi ira

y mi caos me devora

y el temor de estar sola

porque soy una bestia horrorosa

y no merezco tus apodos

porque puedo dañarlos todos

y restregarnos en el lodo

por impulsiva, por tonta

¿Aún valen mis disculpas?

Ciclos.

Eres la salida partida meta llegada

de mis nervios caos mal y calma.

Salvas mi grito histeria cobardía

aligeras pluma pesa alma mía.

Hasta que cantos coherentes coman completos cardúmenes caóticos

y se frenen frases falsas fáciles frutos de frenesí.

 

3:20

Tengo tus besos enredados en el paladar

saboreo tu vacío, tu fantasma compañía.

Reposa conmigo todo lo que te haría…

Me haces niña, mujer y humano altar.

Tengo tu lujuria marcada en la espalda

y en mi pecho tu jardín de violetas.

Llega a mí  tu olor y la memoria.

Tengo tu amor trenzado en las entrañas,

protagonizas fantasía, invento historias,

y me pregunto si también me extrañas.

 

 

Caminante

Deambulas en mi arena

con olas tras los pasos.

Una y otra vez los arrastra la marea,

pero tú retiñes los trazos.

 

Mi cuerpo de cera tibia

en tus manos se moldea.

Así conquistas mi aldea

por intuición o experiencia.

 

Mi caballero casi terco,

no apresura cruzar el cerco

aunque mis ojos sean niebla

y mis nervios delirio.

 

Aún sí

“¿Por qué  aún no me tomas?”

Llevo rogándote por horas

en lenguajes de buena dama

y mirada de puta sincera

que me arrastres a la cama

y me devores entera.

 

Confieso que te echo de menos

cada instante que no me llenas

con fuerza, agarrando mis senos.

 

Intento besarte, desatar tu fiereza,

“Hagámoslo aquí sobre la mesa”.

Ríes, me esquivas: ya conoces esa.

Y mi líbido continúa y te reza.

 

Con certeza, sabes que he perdido

cuando ruega a tus pies boquiabierta

la perra en la que me has convertido.

Ahora soy entrada sin puerta

y te soy tan fácil, tan fácil.

 

“¿Por que aún no me tomas?”

Te deleita tu obra impaciente

por estar  tan cerca a solas.

Capitulas mi cuello en tus dientes,

tu mirada intensa elimina treguas

y se nota a leguas que no lo sientes

cuando reclamas lo que vas a destrozar.

Hoyo

Cuando huyes del vacío
de la negrura devoradora
con la cabeza hecha lío,
éste se hace más impío,
más veloz y tú con mora,
impedido, tan lento,
abatido, y tras una hora
te desplomas en la almohada.

Toda(s)

Me hablaba de quedarse con el campo
y mi egoísmo enfrentaba su ambición.
Y lo que no sabía era que yo era todas.
que no era mujer, sino constelación
y que cada una buscaba aceptarse invisible
insuficiente y sin encontrar ninguna razón
diferente a su condición de daltonismo emocional.
Quebrada y ahogada con cariño no hay salida,
y aún mareada de la hipoxia a la que me sometía
no me iba con la promesa de probar aire.

No sabía que yo era todas hasta que partí.

O no sabía que lo era porque nunca lo fui.
Porque intentaba ocupar todos los asientos,
confundí mi esfuerzo con derecho al éxito.

Hasta que encontré abrigo de labios justos
y la llave de una cabaña a mi medida.
La puerta no chirrea, sólo hay una silla,
y los malos recuerdos directo a la chimenea.

Voraz.

Tómame con fuerza y olvida tu piedad

ahógame, abrázame la garganta en tu mano

clávame tus ojos de diablo mundano

que ocultan elegantemente la verdad

bajo el rostro de un amable caballero.

 

Olvida tu decencia. Por si no fui enfática:

Desata tu violencia, tu agresión tanática.

Toma de mis partes una presa cualquiera

y lléname de ella por dentro y por fuera.

Tu tacto sincero me da un nuevo nombre

y al recostarme bajo tu dominio, estática,

sé que no existe para mí mejor hombre.

Me tienes lunática, mi mente rueda

en círculos perversos y no se esconde.

Te ruego gemidos animales, lengua afuera,

que liberes aún más tus impulsos carnales.

 

Me entras violento, mi Dios masculino.

Mi vientre ambrosía de dulce fino.

Inmensa alegría de sentirte dentro

el amor me brota desde el centro

y te explota en un profundo beso

del que no saldrías jamás ileso,

enciende de una chispa la bestia,

que hace obedecer a la más necia,

y me toma tan fuerte del cabello

que mi cuerpo con el cielo estrello

en cada espasmo de mi sexo florecido.

 

 

Abrázame.

Eres el sueño que vivo de día,

exorcista de mis sombras

que emergen bajo la alfombra.

Me proteges de la noche fría,

me siembras calor en semillas

que revientan en preciosas flores,

espectáculos de brisa dulce

que calman todos los dolores.

Despliego mis alas empolvadas,

sueños renacidos,

esperanza encendida.

Me deslizo por tus vientos

y por tus nubes estriadas

sin escaparme de tus brazos,

sin levantarme de la almohada.

 

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